Por qué debemos hablar de ciertas realidades
El informe de las Fuerzas Armadas Canadienses en cuanto a la situación de cinco residencias de largo plazo en Ontario. Mayo de 2020
por Duberlis Ramos
En esta semana recién pasada escuchamos con atención y extrema preocupación el informe presentado por las Fuerzas Armadas de Canadá (*) con relación a la situación de cinco Residencias de Cuidado de Largo Plazo en el Sur de Ontario. Este informe es el resultado de la intervención de las fuerzas armadas canadienses en el tener que socorrer estos hogares para adultos mayores los cuales fueron devastados por brotes catastróficos de COVID-19 que resultaron costando la vida de muchos residentes a causa de la pandemia.
Estos hechos desafortunadamente no son un accidente, sino que la prueba ácida de un sistema en el ámbito de la salud comunitaria el cual ha sido endémicamente radicado a una marginalidad dentro de nuestra política social de salud pública por sucesivos regímenes gubernamentales.
Como muchos informes públicos, este informe es lacónico, sin metáforas ni eufemismos, su objetivo es dilucidar una realidad o parte de ella, lo cual tiene implicaciones por lo menos político sociales desbastadoras. En este caso es claro que la intención del informe, como lo explican sus redactores, es el “para que las condiciones existentes en estos hogares no sean ignoradas”. Pero ¿por qué este proviso?
Si bien es cierto que este informe, como necesidad de la cadena de comando militar es un imperativo, el lenguaje en parte conlleva un mensaje que apela de todas formas a la condición humana y preceptos éticos los cual no pueden ser ignorados por el lector.
En el hecho, su primer resultado y prerrequisito es que sus lectores no han de quedar en su ignorancia… no pueden, o podemos ya alegar ignorancia. ¿Pero por qué remarcar este imperativo?
Porque la evidencia presentada es demasiado grave, en relación con la situación de los residentes en los hogares indicados por este trabajo, y en estos hogares viven, o sobreviven nuestros seres queridos, quienes vinieron antes, nuestros padres, nuestros creadores, por quienes adquirimos nuestras vidas y ahora ellos están literalmente enfrentados a una muerte sin solazo y sin cuidados necesarios, cuya condición humana merecen de cara a la pandemia.
En siete áreas de evaluación encontramos en este informe detallados problemas identificados por los militares quienes fueron llamados para ofrecer apoyo a un personal y un sistema en colapso. Por simple definición esto ya es extraordinario y magna responsabilidad en un conflicto descarnado y prevenible en el cual se juega literalmente la vida de cada uno de los participantes. Estas son algunas de las observaciones del personal militar:
1. A saber, están definidos problemas y prácticas que abarcando de lo más elemental en el control y transmisión de infecciones en materias tales como falta de uso de sanitación y desinfección básica de equipos e higiene de los pacientes en sus necesidades más básicas y de su entorno. Se advierte uso de ventiladores los cuales aumentan potencialidad de mayor dispersión de COVID-19 y lo que es peor, la falta de desinfección de herramientas tales como termómetros en su uso con pacientes múltiples y presencia fecal en habitaciones a más de proliferación de insectos. Es obvia la ausencia o mal uso de equipos de protección personal (PPE).
2. En cuanto a prácticas saludables y atención han sido observados alimentación forzada resultando en el atragantar de personas acompañado esto con problemas de asfixia, incapacidad de respuesta a los pedidos de auxilio de los pacientes; problemas en los seguimientos de tratamientos y medicinas y la ausencia de documentos como diagramas de salud y propias fichas de pacientes individuales. La falta de cuidado controlado, exámenes, vendajes y tardíos tratamiento hasta con medicamentos expirados en estado de descomposición apuntan hacia una atención negligente.
3. Materiales tales como vendajes, cobijas y ropa de cama escasean y el procedimiento para su uso no es política clara. La no disponibilidad de estos hace muy difíciles la atención apropiada de los residentes quienes al no poder dormir con tales necesidades elementales sufren de lesiones de su piel y complicaciones adicionales.
4. Ambigüedades en la aplicación de prácticas locales y procedimientos en el seguimiento de los residentes están generalizadas. En efecto, se observan fallas muy fuertes en los protocolos relacionados con los informes de accidentes e incidentes afectando a los pacientes, informaciones las cuales aparecen restringidas por condicionamiento de sistemas informáticos o falta de entrenamiento en el uso apropiado de tales protocolos por el personal. Todo esto se complica más aun en el caso de emergencias cuando la línea de comunicaciones con el personal médico no es clara.
5. Las comunicaciones presentan también series de problemas al existir una desconexión entre diferentes estamentos de estas residencias y cada una de las funciones y sus operaciones. Los protocolos de comunicación no aparecen ejecutados. El personal de enfermería no se comunica apropiadamente con el personal de apoyo personal (PSW) por ejemplo en instancias de atoramiento, o problemas con el tragar y masticar los alimentos, o en el caso de comunicaciones de la dirección de las residencias y el personal de mantención sanitaria, lo que resulta circunstancialmente en traslado de pacientes a espacios insalubres.
6. El desafío del personal. Esto comienza con lo más básico y es el entrenamiento, o falta de este. El personal militar ha observado por ejemplo que el personal de enfermería en las residencias observadas no está en oportunidades al tanto de la documentación que prescribe a los pacientes de tratamientos, prescripciones o evolución en sus condiciones. Tampoco tienen claro la ubicación de insumos médicos y no están lo suficientemente familiarizados con los implementos técnicos. A esto se suma la falta de procesos de evaluación y responsabilidad frente a las acciones del personal en cuanto a su desempeño profesional y la tendencia a culpar por lo tanto a otros en ausencia de claridad en los traspasos de turnos.
7. En circunstancias múltiples han emergido actitudes y acciones de maltrato a los residentes ya sea por su falta de capacidad de reaccionar frente a las órdenes del personal o por su disminución cognitiva o impedimentos tales como su capacidad de control fisiológico. En tales circunstancias se han reportado conductas abusivas agresivas causantes de dolor, comentarios degradantes y una actitud resultante en conductas deshumanizantes…
Como anticipaba el prolegómeno del reporte aquí resumido en aspectos mínimos, hoy nos damos por enterados de una realidad observada, urgente y dura la cual duele y no puede dejarnos indiferentes. Los hechos están señalados para nuestra respuesta como público y también como instituciones las cuales nos preocupamos de la cuestión humana. Las implicaciones de este informe conllevan una crítica profunda a la marginalización de la experiencia de vida de nuestros adultos mayores en residencias de largo plazo en Ontario. Sí, ahora se puede comprender la reacción del Premier de la Provincia de Ontario al expresar su horror y disgusto frente a esta tragedia pues ocurre frente a sus ojos, su mandato y frente a todos quienes residimos y somos testigos de esta realidad con desenlace trágico.
Pero no bastaran el horror ni el disgusto. La única respuesta apropiada ha de ser la acción correctiva y transformadora plasmada en una política pública humanitariamente concebida y transformadora en esencia con estándares nacionales y como parte íntegra de nuestro sistema de salud nacional. Este fundamento que nuestra Carta Magna de Derechos establece para protección individual de cada uno de nosotros ha de ser aplicado en su extensión máxima congruente con todos los derechos establecidos en este pilar fundamental de la vida en Canadá.
Ya nadie puede alegar ignorancia.
(*) El Informe aparece publicado en CBC y está referido al documento de:
Headquarters
4th Canadian Division
Joint Task Force (Central)
Dated May 20, 2020
OP LASER-JTFC OBSERVATIONS IN
LONG TERM CARE FACILITIES IN ONTARIO