El Boletín Línea Uno nació con el ánimo de acompañarnos para vencer la desesperanza que generó el Covid19. Obviamente, hemos tenido que meternos en los meandros de las vacunas, de los efectos que deja y dejará en la salud mental el enfrentar la pandemia, como aplastó la economía y cuáles serían las posibles sendas de recuperación.
Así también se ha creado un espacio para las historias de cada uno, porque la suma de las historias personales es la huella que dejamos como comunidad en Toronto. Y porque nos ayudan a entendernos y mirar con otros ojos la realidad que nos circunda. Cada semana hemos tenido Las Viñetas de Luis Carrillos y también historias que encontramos en diversas publicaciones y que reflejan nuestra idiosincrasia.
En el Toronto Star he leído una nota titulada “Han estado en la primera línea de la pelea de COVID-19. Y aquí están sus esperanzas para 2021”, escrita por Alex McKeen desde Vancouver. ( 1 )
Comienza su nota diciendo que “… los trabajadores de primera línea de Canadá recordarán dónde estaban y qué estaban haciendo durante los principales momentos de la pandemia de COVID-19, en su provincia o ciudad, el día de marzo en que se declaró la pandemia mundial, o la muerte de seres queridos y el aislamiento de quedarse en casa o la primera vacuna¨.
Para quienes brindan atención médica, entregan alimentos y enseñan a los niños, entre muchos otros servicios cruciales, cada uno de estos momentos cambió sus vidas de manera sutil y profunda. Sus trabajos se volvieron más peligrosos y urgentes, mientras que el mundo que los rodeaba parecía enlentecerse, congelarse y hasta detenerse. En eso, ha habido momentos de ansiedad y miedo, pero también de alegría y esperanza.
Dado que la vacunación será sin duda el centro de atención de este 2021, se vislumbra un nuevo punto de inflexión en el horizonte.
Aquí están las historias de algunos habitantes de Toronto que han estado en primera línea el año pasado, mientras hablan sobre lo que les ayudó a sobrellevar la situación y lo que les dá esperanza para el nuevo año.
Entre otras el artículo de McKeen nos presenta la historia de Cristina Andrade, trabajadora de apoyo y divulgación familiar en “The Stop Community Food Centre”, ubicado en Toronto. Andrade planeaba tomarse un tiempo para sí misma durante las vacaciones en busca de paz y tranquilidad, pero le fue difícil apagar su teléfono del trabajo. ¨En el otro extremo, siempre hay familias de todo Toronto que buscan ayuda: comida, orientación, sólo alguien con quien hablar cuando están pasando por un momento difícil¨, comenta.
Recuerda la época, hace 28 años, cuando se había mudado recientemente a Canadá desde Guatemala y, embarazada de su hija, no sabía a quién acudir para obtener apoyo. “La paternidad es tan desafiante, frustrante, tan difícil como es. Cuando estás solo y no hablas el idioma, da mucho miedo. Cuando tuve a mi hija, no sabía a quién acudir ", y agregó: “Eso está todos los días en el fondo de mi cabeza. ... Así que trato todo lo posible de ser accesible para las familias con las que trabajamos ".
The Stop, una organización sin fines de lucro, ofrece alimentos y programación social a los habitantes de Toronto que necesitan ayuda. Es la organización a la que se dirigió la propia Andrade cuando tuvo a su hijo, una experiencia que le permitió formar una red de apoyo en Toronto y, finalmente, la llevó a su trabajo a brindar el mismo tipo de apoyo a los demás.
Durante la pandemia, ha visto cómo han crecido las necesidades en la comunidad. “Muchas personas que perdieron sus trabajos, personas que nunca habían accedido a los bancos de alimentos, han venido a The Stop”, explicó. "Cuando me levanto a las seis o siete y reviso mi teléfono, encuentro mensajes de personas que nunca he conocido antes que buscan ayuda".
Ella siempre hace lo que puede por ellos, organizando todo para que recojan una cesta de suministros de emergencia del banco de alimentos de la organización, o conectándolos con el apoyo de asesoramiento, si eso es lo que están buscando.
The Stop, que generalmente proporciona un entorno social para sus clientes con jardinería y cocina comunitaria, se ha adaptado para proporcionar alimentos de emergencia durante la pandemia. Han servido más de 63.000 comidas frescas y entregado más de 7.200 cestas de emergencia desde que se declaró la pandemia mundial en marzo pasado.
Con la expectativa de que COVID-19 sea la realidad en el futuro, con una vacuna que brinde algún alivio en los meses y años venideros, Andrade dijo que espera que aquellos preocupados por el progreso del virus presten atención a lo que significa para la inseguridad alimentaria también. Por ejemplo, los programas que proporcionan alimentos que cierran.
“Espero que las cosas mejoren para todos, no solo en Canadá sino para el mundo que está luchando contra la inseguridad alimentaria”, dijo. "Creo que si todos trabajamos juntos podemos lograrlo".
Bajo la sombra de esta idea de que trabajando juntos se pueden lograr los objetivos comunes, es que busqué a Cristina y le pedí autorización para compartir esta nota. Su respuesta fue inmediata: “Gracias por tu interés en la entrevista, por mí no hay problema, me honras con la petición, ya que me parece habemos muchos latinoamericanos que necesitamos saber que está pasando en nuestra comunidad y de qué forma podemos apoyarnos”.
Sabemos que hay muchos otros anónimos y silenciosos trabajadores de nuestra comunidad que podrían contar su historia, así como hemos venido haciéndolo en Radio OndasFM en el espacio “Historias de cada uno”, los domingos a partir de las 10 am.