Línea Uno CDH

Boletín de información comunitaria

Consejo de Desarrollo Hispano
Boletín 48. April 2, 2021

Viñetas 48

por Luis Carrillos

Historias del camino 

Saludos…

 

En esta ocasión quiero compartir una experiencia de las que cuando se viaja en transporte público, compartiendo el espacio con personas de todas las edades y géneros. Todas y cada una en su mundo emocional y en eso se deriva esta mi narrativa. Espero me acompañe un momento leyendo estas líneas:

 

Well get there together: A friendly reminder to please treat everyone on the TTC (Toronto Transit Commission) with respect, including our employees. Thank you for your cooperation.” 

 

Juntos llegaremos a destino: Un recordatorio amigable de que por favor se trate a todas las personas en la TTC (Comisión de Transito de Toronto) con respeto, incluyendo nuestros trabajadores. Gracias por su cooperación.”

 

Éste es uno de los múltiples avisos que la autoridad de tránsito de Toronto ha colocado prominentemente en todas las estaciones del tren subterráneo y en los trenes, donde uno no puede ignorarlos.  De los otros, que son tan importantes como éste hablaremos después.  Es toda una campaña educativa muy bien organizada.

 

Continuando con mis cortos originados en el sistema del transporte público, voy a relatarles otro hecho que un día de esos regresando en el bus a casa de una visita a mi oficina me sucedió. Serían las cuatro de la tarde más o menos. La historia se inicia cuando una mujer joven, como de unos treinta años se sube llevando dos bolsas plásticas blancas con compras repletas de cosas. Su forma de caminar con los brazos extendidos le hacía necesitar todo el espacio del pasillo. De pronto a su paso ve los  zapatos de una joven que parecía estudiante sobresaliendo. Estos no enteramente obstruyendo el paso, sin embargo la mujer se paró frente a ella, la miró a los ojos y después hacia los zapatos como en forma de reclamo por ‘obstaculizar’ el camino. La joven presintiendo tal vez ‘una tormenta’ inmediatamente mueve los pies hacia la base del asiento cediendo el paso.

 

La mujer se paró frente al asiento azul que son los reservados para personas inválidas, adultos mayores, o mujeres embarazadas. Estos tienen tres asientos, la pandemia ha hecho que sólo el del centro se use. Ella se dejó caer con fuerza en éste y ruidosamente sus bolsas en los de los lados. Al sentarse, mueve su cabeza de lado a lado viendo con ojos de ‘soberbia’ a las demás personas a los ojos, con desafío como invitando reclamo de alguien al tiempo que sacaba de una bolsa una botellita oscura destapándola, llevándosela a la boca, tomó un sorbo y la cerró. Nadie dijo nada, especialmente yo que me metí más en el libro que venía leyendo. Lo que sí pude notar es que en una fracción de segundos detuvo sus ojos en el libro, lo que yo lo sentía como si era mi escudo.  Las demás personas como la joven de los zapatos se concentraron más en sus celulares. 

 

Mientras el bus avanzaba aproximándose a la parada donde me bajaría, la mujer se para dirigiéndose donde el conductor y trata de entablar conversación con él, pero no prospera. Ella se queda parada por donde yo tenía que salir. Íbamos rumbo oeste y esa hora el sol estaba brillante con unas nubes medio bloqueándole. Era un paisaje bonito que yo estaba admirando. “Beautiful sunset” -Bonita puesta de sol, dice de pronto la mujer.  La dureza de los ojos había cambiado a una de cortesía. Después de un corto intercambio sobre el clima me dice que viene de la clínica porque su pareja la había golpeado, y se apartó el cabello que le cubría parcialmente la cara, mostrándome parte de la frente y el ojo derecho, ambos en proceso de convertirse en moretones.

 

Como es mi compromiso como consejero de jóvenes y familia que dirijo desde el Consejo de Desarrollo Hispano (1) mi primera reacción fue preguntarle como se sentía; seguido de que si había reportado este abuso físico a la policía. Esto es lo que quienes trabajamos en el servicio social comunitario tenemos que hacer en estos casos.

 

 “Yes. He was arrested. And thanks for asking.”

-Sí. Fue arrestado. Y gracias por preguntar…

 “I called the police on him, because you don’t hurt who you say you love”

-Llamé a la policía contra él, porque tú no golpeas a quien dices amar- . “Good for you. Well done” -Bueno por usted. Bien hecho-

 

Le digo en voz baja asintiendo con movimiento de cabeza.

Acto seguido como lo hago en mi practica en consejería la vi con ojos como diciendo “la entiendo y la felicito” sin decir palabra o hacer otro movimiento de cabeza o gesto. El momento no daba para más. Era una situación delicada. Pareciera que mi reacción le trajo tranquilidad y descansó su postura. Su expresión corporal se suavizó más y puso la botellita oscura en la bolsa de su chaqueta. 

 

La mujer continuó el intercambio hablando de cómo le gustaba  “la belleza” del invierno con su frio, hielo y nieve. De cómo, ella disfruta caminar sin ropas en el frio “mordiéndome la piel.” Le pregunté que si pertenecía al club de mujeres que se meten al agua en lo más frio del invierno en el lago Ontario, cuya presidenta había sido entrevistada en la radio esa mañana. Respondió que no, que a ella le gustaba hacerlo sola.

Entre esas y otras llegué a mi parada y me despedí.

“Have a good afternoon” -Tenga buenas tardes.- Le dije.

“Thank you. You too. You are a good man. I am getting off at the next stop.” -Gracias. Tu también. Eres un buen hombre. Yo me bajo en la próxima parada-, responde ella finalizando la conversación.

 

Quiero clarificar que este intercambio se dio en inglés y que duró unos diez minutos. Sucede que hay construcción en la calle y de parada a parada el bus se tarda por lo menos ese tiempo. Y que al mismo tiempo lo hice pensando en la solicitud que la autoridad del tránsito hace a sus pasajeros o usuarios, de respetarnos los unos a los otros y tratando de des escalar cualquier incidente que podría suscitarse si la mujer continuaba con su actitud de agresión con otras personas. Como ésta, he tenido otras experiencias que en otra ocasión las contaré. 

 

Notas:
(1)     El Consejo de Desarrollo Hispano (creado en 1978) es la organización paraguas para las agencias que proveen servicios a la comunidad de habla hispana en el área de El Gran Toronto enfocándose en las cuestiones de desarrollo social y económico. Los principios más importantes del mandato del Consejo incluyen compartir conocimiento, la investigación y el desarrollo profesional dirigido al avance de las personas de habla hispana en la sociedad canadiense.