Mujeres para reconocer
15 April 2022
por Equipo de Línea Uno


Alba
Agosto
Llegó
a Canadá desde Uruguay hace más de 40 años, precisamente en
noviembre de 78, con su esposo e hijos, como refugiados. Ambos eran
profesores de educación física, pero no revalidaron sus títulos.
Alba comenzó su labor en el Centro para Hispanos Milvan,
como
trabajadora comunitaria. Al poco tiempo, se unió a un comité en
defensa de los derechos humanos en Uruguay. Así aprendió mucho de
la comunidad hispana, compartiendo sus días con participantes de
Ecuador, México, Perú y Colombia. Entre sus múltiples actividades
se dedicó a traducir los documentos legales para los solicitantes de
refugio. Trabajó en el Centro Milvan
hasta
1996, año en que el centro se cerró. Por seis años se dedicó a la
vida de jubilada y a pasear por la ciudad. Mas tarde, empezó a
trabajar medio tiempo en un centro comunitario durante cinco años y
a sus 75 años se retiró. Ahí dejó su trabajo remunerado porque
siempre estuvo trabajando como voluntaria y armando proyectos nuevos,
como su último creado en el 2005, llamado “Mano con Mano”. Alba
es también integrante del grupo Teatro Libre.

Erika
Araujo
Es una enfermera capacitada de México que encontró su pasión por la gastronomía como chef, una vez que emigró a Canadá. Desde que estudió en Humber College ha estado, incansablemente, promoviendo y acercando la cocina y cultura tradicional mexicana a través de su marca lxiim. Además de eventos de catering y clases de cocina para adultos y niños, tiene una línea de tamales y pan. La Chef Erika ha sido entrevistada en programas de televisión enseñando las tradiciones de la gastronomía mexicana. Mientras participa en competencias culinarias, organiza exposiciones de arte y eventos culturales, demostraciones de comida, recauda fondos para organizaciones sin fines de lucro, siempre acercando la esencia de lo más importante para ella: su cultura mexicana, ya que como sostiene “la magia sucede cuando practicas tus tradiciones, honras tus raíces y las compartes de todo corazón”. Erika cree en el trabajo comunitario y en el impacto de poner manos a la obra para hacer un mundo mejor, especialmente para ayudar a aquellos con necesidades. De esta manera, ha estado contribuyendo para recaudar fondos para brindar servicios a los más vulnerables. También se ha involucrado para ayudar a las mujeres a lograr su objetivo de iniciar un negocio, compartiendo su experiencia y conocimiento. Durante la pandemia, volvió a trabajar en el área de salud, en el Hospital St. Michael para brindar apoyo debido a la escasez de personal que enfrenta el sistema de salud.
Es una enfermera capacitada de México que encontró su pasión por la gastronomía como chef, una vez que emigró a Canadá. Desde que estudió en Humber College ha estado, incansablemente, promoviendo y acercando la cocina y cultura tradicional mexicana a través de su marca lxiim. Además de eventos de catering y clases de cocina para adultos y niños, tiene una línea de tamales y pan. La Chef Erika ha sido entrevistada en programas de televisión enseñando las tradiciones de la gastronomía mexicana. Mientras participa en competencias culinarias, organiza exposiciones de arte y eventos culturales, demostraciones de comida, recauda fondos para organizaciones sin fines de lucro, siempre acercando la esencia de lo más importante para ella: su cultura mexicana, ya que como sostiene “la magia sucede cuando practicas tus tradiciones, honras tus raíces y las compartes de todo corazón”. Erika cree en el trabajo comunitario y en el impacto de poner manos a la obra para hacer un mundo mejor, especialmente para ayudar a aquellos con necesidades. De esta manera, ha estado contribuyendo para recaudar fondos para brindar servicios a los más vulnerables. También se ha involucrado para ayudar a las mujeres a lograr su objetivo de iniciar un negocio, compartiendo su experiencia y conocimiento. Durante la pandemia, volvió a trabajar en el área de salud, en el Hospital St. Michael para brindar apoyo debido a la escasez de personal que enfrenta el sistema de salud.

Amparo
Escobar
Nació
en Itagüí, Colombia. Es la quinta de 6 hijos, de los cuales 3 ya
han fallecido, al igual que sus padres. Dejó su tierra natal a la
edad de 21 para viajar a esta tierra prometida: Canadá, como solía
decir su difunto esposo Adolfo. Enviudó a la edad de 35, quedándose
al cuidado 4 hijos (3 mujeres y un varón). En la actualidad todos
sus hijos son profesionales. En Colombia estudió Promotorado Social
y acá en el plan con su trabajadora social, llegó a la conclusión
que, si continuaba en el College
los estudios de Social
Service Worker,
y que era su anhelo, podía trabajar, tener su independencia
financiera y al mismo tiempo darles el ejemplo a sus propios hijos de
que “uno alcanza lo que se propone”. Durante 1991-1993 Amparo
trabajó en casos de reasentamiento en Women
in Transition,
una casa de refugio para mujeres que habían sido abusadas. De junio
del 93 a diciembre 2021 trabajó para North
York Community House,
como trabajadora de asentamiento. Inicialmente para familias de habla
Hispana, pero debido a diferentes fondos de apoyo para estos
programas el servicio debió ser prestado a familias recién llegadas
de diferentes países. En los últimos 5 años ella colaboró para el
Hispanic Development Council (HDC) en representación de la Agencia
North York Community House y en este 2022 lo continuará haciendo,
pero como retirada. Su anhelo es darle a la comunidad unas horas a la
semana para seguir contribuyendo al país que la recibió, la asistió
en los momentos menos esperados y al país que es la tierra natal de
sus hijos y de sus nietos.

María
Marleny Jaramillo
Llegó a Canadá en 1976 ya casada y al año nació su hija, pero se separó 6 años después y comenzó su carrera de madre soltera. Trabajó en diferentes ocupaciones para poderle dar una buena educación a su hija, pero por caprichos del destino no pudo ejercer su carrera de auxiliar de Contabilidad pues la deuda la apremiaba, así que empezó como trabajadora de apoyo personal (personal support worker PSW), y por 27 años ejerció esta profesión. Fueron muchos años de tristeza y también de lindas experiencias las que le enseñaron a ser fuerte, a llorar con sus clientes y también a ser parte de sus familias, “a ser un poco psicóloga para poder negociar con ellos” para poder hacer su trabajo, pues no sólo sus participantes sufrían de enfermedades físicas sino también emocionales. Si bien aún extraña su trabajo, ya era hora de seguir su nuevo camino como pensionada y abuela de un niño y una niña que hoy llenan su vida.
Llegó a Canadá en 1976 ya casada y al año nació su hija, pero se separó 6 años después y comenzó su carrera de madre soltera. Trabajó en diferentes ocupaciones para poderle dar una buena educación a su hija, pero por caprichos del destino no pudo ejercer su carrera de auxiliar de Contabilidad pues la deuda la apremiaba, así que empezó como trabajadora de apoyo personal (personal support worker PSW), y por 27 años ejerció esta profesión. Fueron muchos años de tristeza y también de lindas experiencias las que le enseñaron a ser fuerte, a llorar con sus clientes y también a ser parte de sus familias, “a ser un poco psicóloga para poder negociar con ellos” para poder hacer su trabajo, pues no sólo sus participantes sufrían de enfermedades físicas sino también emocionales. Si bien aún extraña su trabajo, ya era hora de seguir su nuevo camino como pensionada y abuela de un niño y una niña que hoy llenan su vida.

Salió
de Chile en 1974 debido al golpe militar, ya que no había
libertades, ni oportunidades. Desde sus primeros años en Toronto, se
despertó su pasión por abogar por los que no tienen voz.
Entró
a trabajar al centro comunitario de la zona de Jane
& Finch
y se enfocó en la comunidad latina y con cada participante de
diferentes países de Latinoamérica. “Cada uno con su rica
cultura, todos diferentes, pero al final y, como dice Mariluz, todos
somos una sola comunidad”. “Tuve el placer de trabajar en
diferentes proyectos que tuvieron un gran impacto social. Trabajé
con grupos vulnerables como madres solteras, mujeres en violencia
familiar, mujeres abusadas en la infancia, adultos mayores y
refugiados”.
Se
retiró en diciembre del 2016, tres años más tarde de su
jubilación, porque quería seguir ayudando a la comunidad. Después
de su retiro, aprovechó su tiempo libre y viajó bastante, pero aún
hoy se mantiene activa colaborando con la comunidad.

In
memoriam
Eva
Inés Saphir
Como
parte del reconocimiento a mujeres destacadas de la comunidad, el
Consejo de Desarrollo Hispano recordó, tras su reciente
fallecimiento en noviembre de 2021, a la lideresa Eva Inés Saphir.
Nacida
en 1943, Eva fue hija de inmigrantes que llegaron a la Argentina
después de la Segunda Guerra Mundial. Estudió ciencias y enseñó
en escuelas secundarias. Más tarde como psicoterapeuta fue
consultora y supervisora de una clínica de tratamiento de adicciones
y HIV. Se dedicó a sanar con la terapia artística y fundó en el
Hospital Toronto Western un programa de arte. Asimismo, como
consejera desarrolló un programa para trabajadores internacionales
en el área de salud mental. Entre otras iniciativas, trabajó en
áreas educativas con distintos consejos escolares de la provincia de
Ontario. A través de sus múltiples contribuciones, Eva demostró un
gran corazón y su vida impactó la de quienes tuvieron la suerte de
conocerla.
